lunes, 9 de mayo de 2016

EL BAR DEL TIEMPO. Capítulo 7: Acercándose.

Acercándose

XIV

Tras aparcar la furgoneta, se acerca pensativo al punto de reunión con sus amigos. Al llegar se encuentra solo a Enmanuel, primo de su amigo de escuela Berto,  con una mano en el bolsillo de su chaqueta y la otra ocupada por un cigarrillo. Se saludan con un gesto de ojos y media sonrisa jovial. - ¿Dónde están los demás?- pregunta Mauro asombrado. Enmanuel le explica como los ausentes habían decidido irse de fin de semana, y como él trabajaba los sábados ayudando a su padre, no pensaron en decirle nada, pues dieron por hecho que no iría.  Mauro en un inicio se siente ofendido pero luego, ve la oportunidad de realizar su plan inicial sin problemas. Enmanuel no era un tipo con mucha iniciativa y seguramente, le irá bien cualquier cosa. Pero extrañamente le dice- Mauro, ¿qué te parece si vamos a esa cervecería nueva del otro día? Estará mi primo con otra gente y me gustaría verlo.- Mauro sonríe y piensa que todo es demasiado fácil. Afortunado, disimula lo encantado que está con la propuesta del muchacho. 
De camino el silencio reina dentro del coche y Mauro intenta romperlo con algún tema de conversación que haga más ameno el viaje, pero sin mucho éxito. Hay que ver lo soso que es Enmanuel- piensa a sus adentros. 
Al cabo de unos veinte minutos ya están en la puerta del local. Fuera, el ambiente está tranquilo, no hay nadie, pero sólo abrir la puerta se escucha el murmullo de la gente hablar, el ruido del movimiento de las copas y sube un olor intenso a cerveza. Mauro baja esas escaleras por segunda vez. Todo está exactamente igual que la semana pasada. Mientras intenta situarse en el lugar, Enmanuel al unisono, corre en busca de su primo entre la gente. Mauro lo sigue con la mirada y ve como se para en una mesa a hablar con una chica, parece la muchacha que acompaña algunas veces a Berto. En menos de quince segundos, Enmanuel vuelve hacia donde está él y le dice que se marcha.  Mauro ahora mismo no entiende nada. -Pero...¿Qué pasa?- le pregunta. -Nada- contesta Enmanuel- Pensaba que estaría Berto, pero por lo que me dice su chica, hace una semana que no sabe nada de él. También ella había venido a ver si lo veía.- Desde el fondo del pecho a Mauro le nace una sensación de angustia y comienza a temblar de un modo irracional. Enmanuel lo mira extrañado- ¿Estás bien?- Mauro suda a gota gorda.-Pero hombre, me estás asustando...- Lo coge por el brazo y lo lleva hasta la mesa ocupada por Lorena, la supuesta novia de Berto.-Mira, ya bastante tengo con que no encuentro a mi primo para que ahora tú, te pongas enfermo- Le recrimina y continua -Una pregunta... ¿Estuviste con Berto el domingo pasado?- Mauro intenta recordar pero el malestar corporal que siente en ese preciso momento, le impide concentrarse. Ve como Lorena se ha puesto muy cerca suyo y lo mira con los ojos más grandes que nunca había visto. Parece ver como algunas lágrimas están a punto de salir de esos enormes ojazos.-Sí por favor, Mauro ¿estuviste con él?-le suplica- Me dijeron que el domingo pasado estuvo aquí y desde entonces no he tenido más noticias suyas- exclama la chica con voz entrecortada-. Mauro desbordado les contesta con un grito ahogado y largo -¡Noooo!- A ver si de esta manera, consigue que se alejen un poco y le dejen espacio para respirar. -Necesitamos saber dónde está, es importante. Creemos que está metido en algo raro.- le informa Enmanuel. Estaba claro que alguna relación tenía él con Berto, su instinto le decía que había mentido y algo malo le había pasado a su amigo. Mauro nunca fue de los que escuchaba ese tipo de señales internas. Hasta hace tan solo unos días, vivía en un mundo sencillo y no le hacia falta complicarse la vida, no quería, ni lo necesitaba. Pero en ese momento, era consciente de que algo había cambiado en su interior, en su historia, en sus necesidades. Él también quería saber dónde estaba Berto, aunque no entendía el para ni el por qué. 
Según iba intentando recordar su corazón se aceleraba a un ritmo insoportable. Le costaba coger aire. Esas sensaciones le resultaban familiares. Era como repetir un mal momento. De golpe un suspiro y su cuerpo cede. Siente como si se hubiera desdoblado, desencajado. Todo es oscuridad. 

XV

No tiene ni idea de como coger el lápiz. Parecía algo sencillo cuando sus padres le enseñaban con viejos tutoriales pero en la práctica es más difícil de lo que creía. Se ríe contenta como una niña con zapatos nuevos. Todo son descubrimientos, experiencias nuevas que la introducen en un mundo muy diferente al que hasta el momento conocía. Ahí, sentada en su taburete, con un trozo de papel roído y algo sucio por el paso del tiempo, con ese cilindro mágico de donde salen las letras y en conjunto, las palabras escritas, Sharlotte está feliz. Se siente tan entretenida en su repetido intento por escribir que ni siquiera se da cuenta del regreso de Artuán. 
Intenta escribir una hache, torpemente una O y continúa con la ele y una A. Lo mira varias veces, se lee un hola con caligrafía infantil. Se siente satisfecha. Hola, hola, repite una y otra vez. Al levantar la mirada ve como Artuán la observa con cara curiosa. Tiene esa expresión que le caracteriza, de una alegría ahogada, reprimida,  casi se podría decir desconfiada. Al verlo, esconde el lápiz detrás de su espalda y pone cara de miedo. Él le sonríe, pone sus manos en su corazón para luego abrirlas en modo ofrecimiento sincero. Ella respira tranquila. Es tal la emoción que siente que por momentos parece que su cuerpo físico, realmente traspase las paredes de la habitación del hotel. Continua con el intento de escribir alguna cosa más. Ahora comienza con los números. Anota 2329 con trazos grandes y desenfocados. No hay una línea igual en toda la cifra. Coge el papel y lo pone de cara a Artúan que se esfuerza por poder leerlo con ojos de miope, primero por la distancia pero sobre todo, por poder adivinar exactamente que pone. 
A Sharlotte le duelen los dedos de apretar el lápiz. Realmente adopta una postura cómica. Ha bajado del taburete y está de pie, medio de lado, curvada sobre el papel. Su holograma es excelente, se puede confundir con un ser viviente al completo. Ya no sólo por como se visualiza, sino por la transmisión de las sensaciones vitales. Desde el hotel suda en el esfuerzo de controlar una acción tan sencilla como pensaba que era escribir. A este paso tardaría demasiado tiempo en poder expresar sus inquietudes.
Pasado un rato largo de intento fallido, ya cansada, se acerca a Artuán lo suficiente para poder tirar el papel con acierto. Dentro del mismo se lee, un "Hola" un "2329" y algún símbolo que no se entiende. Sharlotte agotada se despide con la mano y desaparece. 


CONTINUARÁ...

2 comentarios:

  1. Hola como me gusta tú manera de escribir tus pensamientos no tienes fin.
    CUANTA IMAGINACION! !!

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