lunes, 18 de abril de 2016

EL BAR DEL TIEMPO. Capítulo cuarto: Dos historias diferentes.

Dos historias diferentes

VIII

Tras la marcha de Artuán, Sharlotte decide que su holograma regrese y separando las manos de su colgante consigue que poco a poco la imagen se difumine hasta desaparecer. El día de hoy ha sido emocionante y poco arriesgado, eso es precisamente lo que iba buscando al huir de su nación.
Se sienta en la cama y mira la minúscula habitación de hotel. Han aprovechado al máximo el espacio. Se levanta y la pliega hacia la pared de forma horizontal. Instantáneamente sale un pequeño escritorio. Al lado izquierdo en el suelo, se encuentra una plataforma rectangular de teletransportación, no más grande que una caja de zapatos.  A Sharlotte le sorprende e intimida, pues nunca había visto una en directo. En su país de origen están catalogadas de peligrosas y hace bastante tiempo que se había prohibido su comercialización y uso. La Tpons, nombre abreviado de este tipo de sistema de transporte de la materia, era la causante de cientos de bajas humanas en un extraño fallo dentro del proceso final de reconstrucción corporal. No se sabía muy bien el motivo por el cuál no agrupaba de forma correcta los átomos de algunas personas, ni a dónde iba a parar la materia restante. Lo que sí estaba claro, es que a los pobres desafortunados, les causaba la muerte instantánea, ya fuera por una agrupación celular desordenada o la falta de uno
o varios órganos vitales. Sharlotte cargada de advertencias, en cierta manera, le da un poco de miedo y no se atreve casi ni a acercarse. Parece mentira que algo tan pequeño, de apariencia frágil y de llamativos colores pueda acabar con una vida así, en menos de un chasquido de dedos. No se la juega y empuja la plataforma con el pie debajo del escritorio, para evitar verla. 
Al instante, piensa en su patria. Recuerda como después del cierre de las fronteras a nivel mundial, en los EUA, según el ministerio de seguridad ciudadana, lo oficial era el uso de hologramas. En un inicio, era un servicio creado mediante la extracción de energía en estado puro de las explotaciones solares, pero con los avances tecnológicos se había podido conseguir la creación y almacenamiento de energía infinita dentro de un mineral acuoso. De esta manera, a través de un pequeño objeto con un deposito mineral y asociado a un adn concreto, dotaba a los ciudadanos más prestigiosos de la capacidad de poder crear una réplica exacta de su persona. Esto, les facilitaba el poder estar en dos lugares a la vez e introducirse en contextos desconocidos con el mínimo riesgo. A través del colgante de forma infinita, Sharlotte conseguía duplicarse y estar en dos dimensiones distintas, interaccionando según convenga y sin poner en riesgo su integridad física. Ahora allí, en un mundo desconocido, fuera de las fronteras de los EUA se siente viva, siendo también consciente de la incertidumbre en la que se ha sumergido. 
Desde el cambio en el orden mundial a partir del año 2145, donde cada estado, estableció una manera diferente de funcionar y de proteger a su población, independientemente de las necesidades y estrategias del vecino, los EUA se había vuelto una nación tan segura, que dentro de sus murallas nunca pasaba nada. Ser americana era nacer para vivir en una burbuja. La obsesión por la seguridad era tal, que todo el mundo acababa haciendo lo mismo, siendo iguales. No existía la crítica. Ni la duda. Todas las familias se creaban mediante tecnología reproductiva y sólo habían dos estructuras familiares: madre-padre sin hijos; padre y madre con un hijo o hija. No había posibilidad de elegir pareja ni cambiar los patrones familiares. El número de mujeres y hombres era equitativo, de este modo, todo el mundo tenía su pareja establecida. Todo era estadística y probabilidad en la toma de decisiones y las posteriores acciones. La sociedad era una enorme matriz donde había pocas posibilidades de destacar, por decir ninguna.
Sharlotte nace de forma excepcional, de la relación real y emocional de sus padres. Como era habitual en su país, a los veinticinco años,  a la madre de Sharlotte se le asignó un hombre como pareja de por vida. Te gustase o no, era lo que tocaba. No había posibilidad de vivir en soledad, ni de renunciar a lo que te brindase el destino-estado. Por suerte,  el primer día de reunión, al mirarlo a los ojos, vio en él algo diferente.  Tenía una mirada dulce y protectora. De aspecto atlético, andaba de manera relajada y fluida. Su voz parecía música para sus oídos. La madre de Sharlotte, de nombre Miranda, no sabía que le pasaba, era algo que desconocía. En un inicio, esconder los efectos que ese hombre estaba causando en su organismo, fue tarea difícil. Sentía como un calor enorme subía por todo su cuerpo y unas ganas constantes de estar a su lado, de tocarlo, de sentir su presencia ya fuera a través de sus ojos, sus manos, sus palabras... Él tampoco se quedó indiferente, y ya desde el principio sintió lo afortunado que había sido al caer en manos de la inteligente, bella y diferente Miranda. Está claro, que las cosas muchas veces no pasan porque sí. Al descubrir la incapacidad de Miranda para embarazarse de forma artificial, dado un fallo genético en la asimilación de esperma envasado. Viendo ambos su futuro separados, al declararla individuo nulo y su posterior eliminación, rompieron las reglas y practicaron el viejo arte del amor.  Ciertamente, la pasión surgió sin buscarla y les dio la llave de una futura visión de libertad. De forma inteligente, desde un silencio lleno de acciones prohibidas, podían cambiar lo establecido. Para Sharlotte, sus padres eran sus ídolos, sus referentes de vida. Ambos apostaron por enseñar a su hija la opción de poder elegir dentro de un mundo rígido con pocas posibilidades de cambiar. Además, lo más seguro es que hubiera heredado la mutación genética materna y en edad de procrear, estaría en serio peligro. Lo que les llevó a renunciar a su propia existencia ante la elección de aportar un futuro diferente a su querida y dichosa niña, fruto de su amor, de su historia viva. Toda la vida preparando la huida y lo habían conseguido. Ahí estaba Sharlotte, en otras fronteras, con otras reglas que aprender y vivir. Pero lo más importante, siendo libre. Bueno, al menos así lo creía ella. Hoy en el bar, había podido observar como los viejos sistemas de control en forma de Drone, actuaban, pero no sabía el porqué, ni cual era el resultado final, ni las consecuencias de la posible amonestación. Si quería sobrevivir, debía averiguar muchas cosas. 
El inicio había sido el adecuado. Seguramente Artuán la podría ayudar, lo veía en su mirada. Se quedó sentada delante del escritorio leyendo la nota fascinada ante un hecho tan valioso. La escritura era cosa de sabios locos, ya casi nadie la utilizaba, consecuencia de la pérdida del hábito, surgiente de la invasión tecnológica en el siglo veintiuno. Sus padres en el esfuerzo de que se pudiera expresar desde todos los canales de comunicación, le habían enseñado ese antiguo saber, el leer y escribir, pero sabían que lo más utilizado en muchos de los países terrestres en la relación de tú a tú, era el lenguaje corporal. Lo que suponía conocer, infinidad de posturas que llevan la información justa para poder desenvolverse en sociedad. Expresiones, miradas, poses de brazos, piernas y tronco. Dentro de esa realidad, era como vivir dentro de un jeroglífico.
Consultó su memoria y confirmó, que el antro donde había estado,  era una vieja cervecería del siglo XX.  Por lo visto, en esa época,  era costumbre reunirse en esos lugares después de trabajar para charlar acompañados de una cerveza o un licor típico. Hoy por hoy, los nostálgicos del viejo arte aún se reúnen allí, por eso la eligieron sus padres. Sabían que en estos lugares suelen ir los personajes que no están del todo de acuerdo con el orden establecido y conocen la manera de poder burlarlo. Era lo más cercano a la libertad a lo que podía acceder.

IX

Era la hora de plegar. Mauro había estado todo el día con una sensación de vacío muy extraña. Se sintió tan diferente que hasta los compañeros de trabajo le habían preguntado si le ocurría algo. Cuando lo corriente en él era ser lineal, continuo, sin altibajos, ni preguntas, ni dudas.
Al llegar a casa, tras quitarse el mono de trabajo y pegarse una merecida ducha se quedó pensativo. -¿Qué había pasado la noche anterior?-. Recordaba haber comido como cada domingo en compañía de su padre. Su hermano mayor como era habitual se encontraba en casa de sus futuros suegros, esta vez,  ayudándoles con unos arreglos en el jardín. De esta manera, se ganaba la confianza de su suegro algo quisquilloso y mantenía despierto el cariño de su prometida.  Mauro no compartía con él que priorizase la compañía de sus padres postizos por encima del de su propio padre, que desde la muerte de su madre hacia tres años, estaba triste y solo. Pero entendía que debía mantener el cariño de su futura esposa y eso lo llevara a ceder constantemente.
A media tarde recuerda haber salido. Caminar por las calles de Lisboa y tras un paseo agradable, encontrarse con varios amigos. Después de unas cervezas por el barrio de la Alfama se suben a un coche y deciden ir hacia los antros de la periferia. Dentro del coche iban todos apelotonados, pues eran más de los que estaban permitidos por el vehículo. Emocionados, se dirigen hacia una nueva cervecería que les habían dicho que se juntaba gente interesante pero sobretodo, chicas guapas. Una vez allí, visualiza la entrada. Una puerta alta de madera oscura con cristales amarillos. Al abrirla, hay unos escalones y desde lo alto de los mismos,  se podía ver todo el local rectangular lleno de gente en movimiento, charlando y bebiendo. Bajando las escaleras a la derecha, hay unos colgadores de pie para los abrigos y chaquetas, están todos llenos. Enfrente, se encontraba la larga barra en forma de ele con sus barriles metálicos relucientes y sus tiradores plateados. Dentro, un par de camareros sin dejar de servir bebidas en vasos largos de cristal.  A la izquierda, habían unas diez mesas redondas rodeadas de cuatro sillas cada una. Casi todas ocupadas por lo más variopinto del panorama del momento. Recuerda también, que tan sólo entrar el grupo de amigos se dispersó. Cada cuál intentó introducirse en las diversas conversaciones de las mesas del lugar.  De inicio, Mauro se quedó de pie mirando las paredes verdes con dibujos de racimos de uva marrón claro, mientras espera su turno para pedir la bebida. Pudo ver que tenían un licor típico de su país, el Beirao, y cansado de la cerveza, opta por esta opción, según la publicidad, más varonil. Lo pide con hielo para poder alargar el trago. Le da un sorbo y sólo recuerda el sabor dulce, a hierbas, embriagador...Poco después, se ve sentado en una mesa con gente, una chica simpática y la sensación de estar acompañado por amigos de confianza, pero ya está. Se esfuerza en vano, por intentar recordar. Cansado decide bajar a la cocina a ayudar a su padre con la cena. Lo mejor es no darle más vueltas son cosas del efecto del alcohol, seguro.

Continuará...


4 comentarios:

  1. Esto cada vez va enganchando un poquito más ... Aiiii que pasara que pasara 😂😂😂 .. Muaaaaks me encanta guapa !!!

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  2. Y que ha pasado con Berto???!!! Tendré que esperar... :-0

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  3. No habrà diàlogo en ningún momento?
    Me gusta la idea del Tpos

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  4. que misterioso todo!! no leía un mundo tan de ficción desde Harry Potter!😁 me encanta tu creatividad!!

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